Entregarse al lenguaje; hallar las palabras que dicen, que no dicen. Descubrir que detrás de la realidad y la fantasía algo nos acompaña, algo nos abandona. Igual que dos espejos enfrentados lo que huye regresa, algo de nosotros se hermana con el recién llegado, que encuentra en cada página un refugio, un camino, un momento donde lo posible y lo imposible son sólo un juego de palabras.